Buscar título en este blog

TESTIMONIO MATERNO. Elena Soriano.

Hace unos días le fui a llevar la Lotería de Navidad a una buena amiga del claustro del IES Agustín de Betancourt y me encontré por casualidad con el libro en una mesa a la puerta de la entrada, se lo podía uno llevar para leerlo, pero no lo pude leer enseguida, pues no sé lo que me pasa, a estas alturas, la vida transcurre a velocidad vertiginosa, por lo que apenas tiene uno tiempo de hacer nada durante el día. Seguro que es el inconveniente de la edad. El libro- testimonio es duro, muy fuerte y desgarrador, provocando el que en algunos momentos se te humedezcan las pupilas. La madre y autora, calificada de “roja” en la época franquista, menciona una serie de títulos de libros de los que transcribe oportunas y acertadas opiniones intercaladas magistralmente en la escritura, lo cual llama mi atención. Emplea una serie de palabras que mi ignorancia desconoce, donde el único reparo que le puedo poner es lo pequeño del cuerpo de letra empleado. La autora justifica el libro considerándolo un hibrido literario. Fue después de la muerte de su hijo cuando se le ocurrió escribir y lo hacía desordenadamente poniendo notas con fecha, guardándolas en cualquier lugar de la casa. Escribe lo que le sucedió y cita a Pascal cuando dice: hablar del Yo solo es justificado cuando ocurre una gran desgracia. Lo que le impulsó a escribir fue la visita de amigos de su hijo que la trataban con excesiva consideración y no le contestaban a preguntas que pensaba podían saber. Por la cantidad de material que despliega en el libro pienso que podría ser tema de estudio avanzado en una universidad americana. Cabe la pregunta ¿cuánto tiempo habrá empleado en escribir el libro? Elena no quiere comercializar con su triste y dolorosa historia, en consecuencia donará los beneficios por derecho de autor a un centro de rehabilitación de jóvenes marginados. A lo largo de la escritura se aprecian una serie de detalles que valen la pena mencionar: -Aparecen autores y pensamientos: Eric Fromm. Sentirse solo en el mundo conduce a la desintegración mental. -Frases: La libertad es más preciada que el oro. -Libros y autores: La tercera ola, de Alvin Toffler. -Recuerda a una serie de seres famosos que abandonaron este mundo voluntariamente, de los cuales no tenía ni la más remota idea de que acabasen de esa manera. Escribe sobre las drogas y las enfermedades mentales pero incidiendo sobre lo único importante para ella, el suceso de su hijo. El bloque del libro (V. ÚLTIMO VIAJE), me costó leerlo pues la lectura había perdido su encanto porque Juanjo ya había muerto, pero la autora seguía y seguía; no obstante fue muy reconfortante continuar, ya que en la página 725 da cuenta de que la única terapia para su trastorno ha sido escribir durante siete años. El libro necesitaría por mi parte otra segunda lectura más reposada.

Los habitantes del bosque. Thomas Hardy.



Los habitantes son los personajes. Entre ellos se teje una trama amorosa en la que un padre, por tratar de buscar lo mejor para su hija, conduce las preferencias de ella en función de los intereses económicos y del estatus social en los que a él le gustaría depositar sus dominios. Ella se debate entre un campesino sidrero, vecino desde niño, y un médico que se instala en el pueblo.
El bosque es el protagonista. Las descripciones y la dependencia de la trama literaria con la vida de los personajes, así como sus sombras, árboles y hojas hace que adquiera tal importancia que todavía hoy son muchos los lectores que siguen tratando de identificar en la campiña inglesa su ubicación.

El tren pasa primero. Elena Paniatowska.


Recreación novelada de la huelga ferrocarrilera de 1958-9 en México. A través del personaje central, Trinidad Pineda Chiñas, viaja en tren la novela desde los tiempos de la Revolución. Esta se propagó por los raíles para desbancar el porfiriato, para llegar a una situación en la que los revolucionarios vivos y asentados en el poder pagaron mejor la mano de obra yanqui, que en México encontró su mina de metal y víveres, que a los propios empleados del ferrocarril mexicanos.

Como única solución la huelga, y con ella los entresijos para doblegarla, los amores de los sindicalistas, la vida Trinidad y de las mujeres que se atrevieron a secundarlo, a sabiendas que le pondría los cuernos son su único amor: la lucha obrera.

El cuaderno de Bento. John Berger.


Por prólogos y por recomendaciones de otros autores un título te lleva a un escritor y a su vez un escritor puede facilitar otros títulos de su preferencia. Este ha sido el caso de este cuaderno. Su inicio, a sabiendas que es un intento por imaginar un supuesto cuaderno del filósofo Spinoza, es raro, pero en los relatos siempre aparece algún destello que anima el seguir leyendo a pesar del interrogatorio permanente sobre si la idea preconcebida obedece a la lectura escogida.
Así, hasta que llega este párrafo que confirma el acierto, al margen de las buenas aguadas y de las reflexiones de Spinoza, de haber elegido esta lectura.

«La cuestión, en realidad, es ¿qué le hemos hecho a la democracia? –dice Arundhati-. ¿En qué la hemos transformado? ¿Qué sucede cuando se la vacía de significado? ¿Qué sucede cuando todas sus instituciones se han metastatizado en algo peligroso? ¿Qué va a suceder ahora que la democracia y el mercado libre se han fusionado en un solo organismo depredador, dotado de una imaginación limitada, estrecha, que prácticamente solo gira en torno a la idea de incrementar al máximo los beneficios? ¿Se puede dar marcha atrás a este proceso? ¿Puede algo que ha mutado volver a ser lo que era?». 

Retratos. Truman Capote.


El libro comienza con un estudio sobre Marlon Brando: El duque en sus dominios. Ayuda a comprender la vida del actor y permite vislumbrar las dotes de Truman Capote. Luego dibuja el perfil de Jane Bowles, Cecil Beaton, Elizabeth Taylor y Marylin Monroe de forma menos extensa pero igualmente precisa. No es hasta sus semblanzas cortas a partir de retratos realizados por Richard Avedon que el escritor es capaz de captar en su conjunto y de forma resumida tanto las intenciones del fotógrafo como la de su retrato y la personalidad del representado. Entre ellos los de John Huston, Charlie Chaplin, Picasso, Chanel, Luis Amstrong, Bogart.

Las hojas muertas. Bárbara Jacobs.


He de confesar que el primer capítulo que lleva por título: Edgar Allan Poe, el Cadillac y la casa, en el que se presenta al protagonista y su entramado familiar, con raíces en el Líbano que se extiende por Estados Unidos y por México, no fue leído con mucho gusto. La forma de puntuar, de exponer el parentesco entre los familiares, la repetición de palabras y de ideas me llevó a optar por lo más fácil: como fue alumna, compañera, esposa y viuda de Augusto Monterroso… Sin embargo, continué y tras su lectura he podido entender el por qué, con su primera novela: Las hojas muertas, Bárbara Jacobs ganó el Premio Xavier Villaurrutia en 1987 y ha sido traducida a varios idiomas.

La vida del protagonista, su capacidad para luchar por las causas justas sin recompensa, de caer y levantarse en sus empresas, de mantener unida a la familia a pesar de las distancias y la forma de abandonar esta vida han facilitado el cambio de opinión.

Las torres de Barchester. Anthony Trollope.


La trama viaja en landó a ritmo victoriano entre las rectorías de un condado inglés imaginario llamado Barchester. Las luchas por ocupar los deanatos, prioratos y obispados se entrelazan con las tensiones amorosas que pretenden abrir una brecha en la moral decimonónica de la época. En sus primeras páginas las vías que comunican el artesonado religioso y sus capellanes, prebendados y archidiáconos hacen la lectura un poco tortuosa pero pronto el trote se acelera y se vuelve entretenida, sobre todo con la capacidad de descripción de los caracteres psicológicos, por parte de Trollope, de los distintos personajes en la búsqueda de mejores rentas tanto económico - religiosas como matrimoniales.

Verso y Prosa. Juan Pérez Delgado. Nijota.


En verso, es Nijota reportero de los aconteceres del pueblo. Su pluma se desliza por los vericuetos más diversos sin renunciar al jabla del mago isleño.
Entrañable lectura de un hombre de porte serio que supo volcar a través de la poesía todo aquello que en la calle acontecía.
De sus páginas se desprenden la canción de Los Sabandeños en torno al intermediario en el negocio frutero y su inquietud por la proliferación de los “Higa” a motor, de las bicicletas, los semáforos y los problemas que ocasionan al peatón. También versa sobre los amores de conveniencia que lejos de serlo mejor sería llamarlos de supervivencia.

En boca de Seña María habla del tipismo canario. De las primeras elecciones y del baile de magos, de la lotería y las vacunas, del por qué la leche va a más si las vacas van a menos, del folklore y de la saltona tartamuda. Curiosa la inauguración de la recova de Santa Cruz, la del teleférico, su mención al Teide y al Festival del Atlántico, a las Fiestas de Invierno y sus máscaras así como a la norma de caminar por una acera para subir y la contraria para bajar o aquella otra lagunera que acabó con los gatos callejeros a gatillo de escopeta mientras en la capital, emulando igual disposición, fueron más tolerantes y metidos en sacas por Anaga fueron a fondear.

Los buscadores de oro. Augusto Monterroso.


Al rescatar de su memoria argumentos más que suficientes, que justifican en la lejanía, los ingredientes necesarios que le llevaron a la escritura, ni Monterroso mismo sabe si fueron o no determinantes.
De familia militar anduvo hasta la adolescencia al son de los dictámenes de las compañías bananeras americanas. Fueron muchos los viajes de ida y vuelta  entre Honduras y Guatemala para acabar afincado en México. Se crió oyendo el sonido de una imprenta y vio las películas del revés en el cine al jugar tras el lienzo donde se proyectaban. Su casa siempre fue arribo de toreros, artistas, escritores, poetas, cantantes y de su abuela y tío oía trozos de Las mil y una noches, de El Quijote, de Rubén Darío.

Ya lo dice el propio don Augusto: «El pequeño mundo que uno se encuentra al nacer es el mismo en cualquier parte en que se nazca; sólo se amplía si uno logra irse a tiempo de donde tiene que irse, físicamente o con la imaginación»

Palinuro de México. Fernando del Paso.


Enciclopedia novelada o novela enciclopédica.
La primera opción obliga a leer algunos párrafos extensos, algo "aburrientes", en los que la mente puede desconectar por sí sola al verse abrumada. Pero también permite valorar la capacidad de conexión del autor con temas tan dispares. Sobre todo en el uso que hace de la historia de la medicina así como de anécdotas vividas por pintores, músicos y filósofos máxime teniendo en cuenta que la obra fue terminada en 1974, antes de que internet pusiese a golpe de tecla tanto conocimiento. ¿Cuántas libretas con anotaciones don Fernando?
La segunda opción es una gozada, continuamente salpicada de conexiones metafóricas hasta el hartazgo, es un canto al uso del lenguaje y a la creatividad del autor cuya propia internet cerebral le facilita asociaciones como: el carcaj de lápices que previamente bebieron en las fuentes del arco iris, para decir que el niño llevaba un estuche de lápices de colores.
En medio, capítulos geniales como el IV: Unas palabras sobre Estefanía, auténtica polifonía erótica. O el XII: La erudición del primo Walter y las manzanas de Tristam Shandy, auténtica polifonía de conocimientos entrelazados. O el XX: La Priapíada,  pura imaginación fálica. O el XXII: Del sentimiento tragicómico de la vida, seguramente la mejor descripción de Londres.
Como conductor entre ambas directrices tenemos a Palinuro, piloto de la nave de Eneas, a través de México. En ocasiones narrador y en otras, protagonista de su propia vida desdoblado a través de las personalidades de sus amigos.

Dice Palinuro que escribir “mamá” dista mucho de escribir. Sin embargo escribir “mamá verde” ya es escribir literatura. Para quien guste de este tipo de figuraciones en número hiperbólico este es un libro colosal.

El origen del mundo. Jorge Edwards.


Una visita al Museo d’Orsay y la contemplación del cuadro: El Origen del Mundo, de Courbet, origina la trama de esta novela. Reconoce en la pintura el doctor Patricio Illanes curvas y ornamento púbico muy similar al de su mujer, Silvia, quien contempla a su vez la pose y llama cochino a su marido por proponerle ser fotografiada en un escorzo similar a edades tan poco juveniles para esos juegos. Ambos tienen como amigo a Felipe, mujeriego, coleccionista de fotos de sus conquistas y gran amigo del matrimonio. La duda, a pesar de los años y de un cuerpo que ya no está para muchos trotes físicos, se instala en el doctor cuando Patricio (Patito en chileno) visita a su amigo y ha de certificar su suicidio al tiempo que halla entre la colección de fotos una tipo carnet de su mujer y otra muy parecida a la del cuadro. El impulso provocado por los celos en busca de la verdad lleva al lector en volandas hasta un final inesperado.
Los recursos del castellano son infinitos. En Chile, país donde nació el escritor, lo pintado por Courbet se conoce como la guatita. 


Estallidos y bombardeos. Wyndham Lewis.


El soldado de la portada representa al típico soldado de la Primera Guerra Mundial. Pero este no es un libro sobre la Gran Guerra. Al menos no lo es en su totalidad. Es una autobiografía en la que Lewis describe su experiencia en esa guerra como oficial al mando de una unidad de artillería y sus peripecias para encontrar lugares de observación y para esconderse en el hueco dejado por el estallido de un obús como lugar más seguro para que el siguiente no le cayese encima.

Pero también trata de otros estallidos. Lewis fue en el catorce, antes de los inicios de la confrontaciónn un artista. Y en esa época un artista tenía la influencia mediática de un futbolista hoy en día. Su revista Blast, autoeditada, sus pinturas, su renuencia a ser encasillado dentro de los Futuristas hasta convertirse en líder de los Vorticistas le hicieron ganar una gran estima y odio social. Publicado en 1937 vaticina hacia dónde va Europa y dedica unos capítulos a quienes fueron sus amigos escritores que junto a él rompieron barreras tal y como lo hiciera Pablo Picasso. Una generación, la de los 14 formada por T.S.Eliot, Ezra Puond y James Joyce.

Ferdydurke. Witold Gombrowicz.


De los tres libros leídos de Witold es Ferdydurke el que por fin más he disfrutado a pesar de lo raro que es.
El protagonista vive en toda la novela episodios en los que sí pero no. En los que quiere ser adulto pero reivindica la juventud como única forma de mantenerse libre y crítico con el resto de los juicios morales que vienen dados por la sociedad. Duda del arte y de las opiniones que crean tendencia sobre los autores y no entiende el por qué hay que plegarse a las corrientes que consagran una obra o la rechazan. Al igual ocurre con la educación, el amor y el servilismo laboral. Lo curioso es que ante esas decisiones Ferdydurke hace elecciones rocambolescas tras dudar enormemente, lo que da un punto cómico a la lectura.
A pesar de este punto su lectura no siempre es fácil. No ya por el número de palabras inventadas sino por su traducción en global. El autor, polaco, quedó exiliado en Argentina ante la invasión Nazi. Esta obra previamente escrita en su idioma natal fue traducida por sus amigos de letras en reuniones con el escritor en torno a una mesa de bar sin diccionario polaco – castellano. Adaptaron las intenciones de lo escrito por Witold con lo aprendido durante veinticinco años de vivencias bonaerenses y las opiniones de sus compañeros. 

EL GUSANO DE SEDA. Robert Galbraith

La esposa del novelista Owen Quine está convencida de que su marido se ha marchado a pasar unos días solo, tal como ha hecho en otras ocasiones. Por ello acude al despacho del detective privado Cormoran Strike para encargarle que encuentre a su esposo y lo lleve de vuelta a casa. Sin embargo, Cormoran descubre que tras la ausencia de Quine hay mucho más de lo que su mujer cree. Hace poco, Owen había acabado un manuscrito en el que revelaba los secretos más comprometedores de prácticamente todos sus conocidos. Es evidente que la publicación de la novela arruinaría sus vidas, así que, en teoría, cualquiera de ellos haría lo que fuese por impedir que el libro saliera a la luz. Y cuando la teoría se vuelve realidad con la aparición del cadáver de Quine, los acontecimientos se precipitan. Owen ha sido brutalmente asesinado, con una crueldad que Cormoran no recuerda haber visto nunca. Así pues, detener al culpable se convierte en una tarea urgente, por lo cual Cormoran Strike y Robin Ellacott, su eficaz ayudante, han de recurrir a todo su arrojo y astucia para identificar al asesino y atraparlo lo antes posible.Segunda entrega de la aclamada serie protagonizada por Cormoran Strike y Robin Ellacott, una peculiar pareja que, por su inteligencia y determinación, deleitará a los aficionados a las historias de misterio

EL ENIGMA DE LA CALLE CALABRIA. Jerónimo Tristante

En el tercer caso de Víctor Ros, el autor combina personajes y situaciones reales con pura ficción para ofrecernos un apasionante retrato de la Barcelona de finales del siglo XIX. Barcelona,1881. Gerardo Borrás,un acaudalado empresario, toma su coche de caballos para trasladarse a la estación de Sants y viajar a Madrid. Al llegar al fin del trayecto, su cochero se encuentra con que su señor ha desaparecido. A petición de su buen amigo Alfredo Blázquez, ya que el desaparecido es el marido de su prima, Víctor Ros acude a Barcelona a investigar el caso adentrándose en una compleja y peligrosa investigación durante la cual recorreremos con él la populosa Barcelona del siglo XIX; desde los ambientes elegantes del Liceo a los poblados chabolistas de los inmigrantes; Gaudí, Monturiol, los últimos románticos y los primeros modernistas estarán presentes a lo largo de esta novela y acompañarán a nuestro protagonista en la resolución de un gran misterio en una sociedad en plena evolución a las puertas del siglo XX.

VILLA VITORIA. D. E. Stevenson

Cerca de Wandlebury, el pueblo en torno al cual gira la saga de la señorita Buncle y Las cuatro Gracias, hay otro pueblecito, Ashbridge, donde la gente «tiene algo isabelino» y es «sencilla y valiente». En las afueras se alza Villa Vitoria, que un capitán mandó construir «después de luchar en la batalla de Vitoria y contribuir a la expulsión de José Bonaparte de España». Ahora esta romántica casa de campo es famosa por su jardín florido y por la hospitalidad y buen humor de su residente, Caroline Dering, viuda de un hombre a quien solo se recuerda por su antipatía y fatalismo, y madre de tres hijos. Corren los tiempos de la inmediata posguerra: las heridas de la Segunda Guerra Mundial aún no han cicatrizado, el racionamiento limita la vida e impone el ingenio o la resignación, y el pueblo sirve de refugio a seres atormentados por la reciente experiencia, como el señor Shepperton, que se instala en la posada del pueblo con un trágico y misterioso pasado a cuestas. El señor Shepperton hace buenas migas enseguida con la señora Dering … pero ésta no cuenta con que la llegada de su hermana Harriet, célebre actriz de los escenarios londinenses, pueda complicar las cosas. En Villa Vitoria (1949) volvemos a encontrar el gusto de D. E. Stevenson por la comedia campestre y por las «dificultades» de pequeños personajes que «se parecían mucho a las del ancho mundo, pero vistas desde el otro lado del telescopio».

EL CASO DE LA VIUDA NEGRA. Jerónimo Tristante

Una original y excelente segunda aventura de Víctor Ros en una Córdoba crepuscular y llena de misterios. En su segundo caso, el subinspector Víctor Ros recibe el día de Nochebuena la visita inesperada de un humilde sepulturero: alguien ha mutilado el cuerpo del coronel Ansuátegui y le ha robado su anillo.

EL DÍA DE MAÑANA. Ignacio Martínez de Pisón

Justo Gil es un emigrante recién instalado en Barcelona, un joven avispado y ambicioso que, llevado por los vaivenes del destino, acaba convirtiéndose en confidente de la Brigada Social, la policía política del régimen.Una docena de memorables personajes nos cuentan cómo conocieron a Justo en algún momento de sus vidas y cómo fue su relación con él. Sus testimonios conforman una visión caleidoscópica de la cambiante realidad de los años sesenta y setenta, al tiempo que reconstruyen la historia de la degradación personal de un individuo cuya evolución y comportamiento ayudan a entender importantes parcelas de ese capítulo fundamental de nuestra historia reciente que fue la Transición.Ignacio Martínez de Pisón novela ese apasionante período desde dentro, observando, como sólo él sabe hacerlo, el impacto que la historia colectiva tuvo en la individual, es decir, en la realidad de la gente común. Cobra vida en estas páginas la atmósfera incierta y fascinante de una época enla que todo parecía posible.

EL ULTIMO ADIÓS. Kate Morton

El último adiós. Una historia de misterio orquestada por personajes pintorescos y ambientada entre los años treinta y la actualidad. Una novela absorbente como solo Kate Morton, autora de El jardín olvidado, sabe hacerlo. Todas las familias tienen secretos. Y, para algunas, basta solo un acontecimiento para cambiarlo todo. Un niño desaparecido...

EL MISTERIO DE LA CASA ARANDA. Jerónimo Tristante

EL MISTERIO DE LA CASA ARANDA: VICTOR ROS, UN DETECTIVE EN EL MADRID DE FINALES DEL SIGLO XIX. En el convulso Madrid de finales de! siglo xix, Víctor Ros, un joven de gran inteligencia y antiguo delincuente de poca monta convertido en subinspector de policía, debe enfrentarse a su primer caso. En la casa de los Arando se ha producido una extraña serie de asesinatos: varias mujeres, en diferentes épocas, intentaron matar a sus maridos después de la lectura de La Divina Comedia, de Dante. Pero ¿qué contiene este clásico para provocar semejante efecto? ¿Está la Casa Aranda embrujada? Al mismo tiempo, una amiga prostituta, muy asustada, pide ayuda a Víctor ya que dos de sus compañeras han sido cruelmente asesinadas.

El ADÑ. Óscar Terol

El ADÑ. «Gracias a que existe un Allí abajo que nos acoge expectante y generoso a los de aquí arriba; y gracias a un miedo a volar que no me quiero curar, ahora que prolifera el low cost, he recorrido España en coche y en tren más veces que un senador con sus viajes de representación. He hecho de la gasolinera mi fonda; del molino de viento, mi gigante particular. Mi obsesión por la observación, hasta el punto de parecer indiscreto, me ha llevado a ser una especie de caja negra ambulante para este accidente geográfico y político que se llama España.» Desde la alegría y el humor, Óscar Terol nos propone un selfie de ese ser humano que habita en la península ibérica, menos Portugal. En este viaje, descubriremos el ADÑ, un juego verbal que sirve para ilustrar las cosas que nos unen, a pesar de que usemos los tópicos para empeñarnos en todo lo contrario. Desde el humor, sin pretender sentar cátedra ni manejar grandes convencimientos, pero con mucho conocimiento de campo, el libro hace un recorrido por el imaginario colectivo que nos convierte en seres afines. Desde la comida al paisaje, el sentido lúdico, las ganas de vivir o el apego a cosas tan etéreas como las tradiciones territoriales. Un retrato desprejuiciado de lo que somos, al hilo de cómo nos comportamos.

EL JARDÍN COLGANTE. Javier Calvo Perales

El jardín colgante. Había una vez un país llamado España que permanecía dormido sin advertir que los servicios secretos trataban de rediseñar el sistema institucional a la nueva era de libertad. Así es como Arístides Lao, un agente con una mente matemática prodigiosa y problemas de sociabilidad, es designado para luchar contra la organización terrorista de extrema izquierda TOD. Lao cuenta con el agente Melitón Muria, un fiel escudero con peculiares principios. La misión de esta pareja esperpéntica y decadente será contactar con Teo Barbosa, un agente infiltrado a punto de pasar al núcleo activo del grupo armado. Pero la operación cambia de rumbo cuando Lao pone en marcha una idea tan loca como genial que traerá consecuencias inimaginables. Estamos en 1977, y en el frío invierno de la Transición el interés de los telediarios se centra en la caída de un meteorito.

LA REINA SIN ESPEJO. Lorenzo Silva

La reina sin espejo. Una mujer apuñalada en un pueblo de Zaragoza podría ser un trabajo más para Bevilacqua y Chamorro, pero la víctima es una célebre periodista casada con un consagrado escritor catalán. Parece ser un crimen pasional en un mundo de vanidades, lleno de tapujos y secretos, y con ramificaciones hasta en los sórdidos bajos fondos de Barcelona.

Zama. Antonio Di Benedetto.


Faltaba luz, por las nubes cerradas, que no cuidaban el cielo, sino el suelo, de tan descendidas. Las palmeras acongojaban sus verdes. El azul toleraba, sin batalla, la corrosiva infiltración del gris. Grávida de humedad, posesiva, la atmósfera había suspendido la vida. Surto en las aguas iguales, sostenía el barco una quietud sin memoria.


A buen lector, sobran comentarios.

La tierra baldía. T. S. Eliot.


La tierra baldía es un poema no muy largo que inserto en Ediciones Cátedra se convierte en un grueso libro. Dada la importancia que por la década de los veinte del siglo pasado tuvo el poema la introducción es extensa. Recrea la vida de Eliot, la sociedad que le rodeó, su europeización anglosajona desde EEUU así como los cambios que provocó en la forma de entender la poesía junto a las influencias de Ezra Pound.

Una primera lectura, hoja a hoja, al contener tanto la versión en inglés como la española facilita la oportunidad de comparar la traducción propia con la oficial. Las referencias con asterisco en múltiples versos aportan  anotaciones del por qué de los elementos empleados en los mismos o que aporta a la segunda lectura connotaciones que le dan mayor dimensión al poema. Una tercera lectura que abarque a la totalidad del poema de un solo tirón permite entender más a las claras la importancia del poema en el panorama poético mundial.

Morir en primavera. Ralf Rothmann.


Tras leer sus primeras páginas la imagen del protagonista, Walter, conduce nuevamente a la portada. Un chico de diecisiete años que es movilizado por el mando alemán en la primavera del cuarenta y cinco. En esas fechas ya era un ordeñador de primera y de pronto se ve inmerso junto con otro compañero de idéntica edad en el repliegue nazi ante el acoso aliado y ruso.

Sus peripecias son contadas por el hijo cuando en el lecho de muerte  de su padre comienza a preguntarse por sus silencios, por el respeto que infunde, por todo lo que desconoce de su persona. Walter tuvo suerte y regresó, no así su amigo cuya muerte siempre llevó en sus silencios.

La vida en ello. Pedro Flores.



Excepto las antologías los poemarios suelen poseer pocas páginas. Una pena. Pero tienen de bueno el que invitan a la relectura. Es tras ella que el lector ha de advertir lo que debe sufrir un poeta para parir unos versos, lo que se ha de estrujar la cabeza para plasmar con un mínimo de palabras la imagen que tiene en mente.
Pedro Flores es uno de ellos. Tiene esa facilidad para hacer de lo cotidiano un canto sui géneris, exclusivo, junto al arte de encontrar expresiones de gran paladar para los gourmets literarios.
Equilibrio de fuerzas
Esta va a ser sin duda una guerra desigual:
A tus cabezas nucleares enfrento mi mente con sus pájaros.
A tu artillería pesada, el peso de mis dudas.
A tus aviones invisibles, mi incipiente miopía.
A tu bayoneta calada, las injusticias que me calan.
A tu bala trazadora, el trazo de una risa.
A tu jerarquía intocable, la charla de compañero.
A tu toque de diana, la guitarra de un amigo.
A tu tierra de nadie, un país de todos.

Como ves el poder de las armas decanta claramente la cuestión a favor de una de las partes, por eso mejor ríndete a tiempo.

Diario (1932 - 1987) Miguel Torga.


Adolfo Correia da Rocha nació poeta en Tras-Os-Montes del Alto Duero, Portugal, ejerció como médico en dicha región y murió poeta en Coímbra. En su Diario deja algunas muestras de sus versos pero sobre todo de su compromiso consigo mismo, con su propia filosofía, la misma que le llevara a ver censuradas sus obras y vigilada su persona por la dictadura de Salazar.

Es lectura para tomar a base de pequeños sorbos. Algunas anotaciones realizadas en unos pocos días son suficientes para impregnar al lector de su ética en cuanto a conceptos como poder y pueblo, religión y sentimientos, Portugal y portugueses así como personajes y hechos que para él merecieron tener mención en sus apuntes.

Una soledad demasiado ruidosa. Bohumil Hrabal.


La soledad la aporta el protagonista. Vive solo y trabaja solo. El ruido es el de la máquina con la que trabaja que no para de prensar las toneladas de papel que convierte en balas dispuestas a ser transportadas en tren para ser vendidas al otro lado del telón de acero. Lo que se convierte en demasiado es la tristeza con la que debe deshacerse de libros y más libros a pesar de poder salvar los títulos de su preferencia y de verse sustituido por jóvenes que con prestancia militar realizan su labor. Su casa se ha convertido en un baúl donde ya no caben más libros hasta el punto que el espacio sobrante ha terminado por configurar su anatomía; su trabajo carece de sentido pues los jóvenes son más eficientes al no tener en cuenta las maravillas que pasan entre sus manos. Una soledad demasiado ruidosa comienza a ser incompatible con la vida.

El testamento de un bromista. Jules Vallés.


El testamento de un bromista no es ninguna broma. Sus primeros párrafos, escritos desde el recuerdo infantil, son divertidos. Invitan a la sonrisa provocada por la inocencia infantil y el recuerdo lejano de aquellos tiempos en los que la autoridad familiar se esgrimía a costa de palizas. Se nota que el autor las sufrió hasta el punto de necesitar el auxilio de una vecina que untara su trasero con cebo y lo vendara para así aguantar la siguiente tunda.
Página a página el crío se convierte en un joven dispuesto a ejercer cualquier oficio mecánico que no sea el acabar impartiendo conocimientos y jurisdicción en un aula. Le da miedo y se teme a sí mismo.

Es el germen de este testamento lo que fundamente la vida de Jules Vallés, electo de la Comuna de París allá por el año 1871. La Comuna (el término commune designaba entonces y aún designa al ayuntamiento en francés) gobernó durante 60 días promulgando una serie de decretos revolucionarios, como la autogestión de las fábricas abandonadas por sus dueños, la creación de guarderías para los hijos de las obreras, la laicidad del Estado, la obligación de las iglesias de acoger las asambleas de vecinos y de sumarse a las labores sociales, la remisión de los alquileres impagados y la abolición de los intereses de las deudas. Después de tener poco éxito en la lucha contra el ejército del gobierno francés, miembros de la Comuna empezaron a tomar venganza incendiando edificios públicos que simbolizaban al gobierno.

AMAGÍ.Sagar Prakash Khatnani

  Pensé que el libro escrito por Sagar sería más espiritual o esotérico pero no deja de ser un cuento para personas mayores donde sale a la luz la fantasía del autor. Se basa en un sueño que el protagonista Juseph arrastra desde hace muchos años, y  que concluye todas las noches con la palabra Amagí y el cuerpo bañado de sudor; el autor va tejiendo una historia imposible que te hace pasar unos momentos no muy felices y poco verosímiles. Juseph abandona su casa y a su padre para vivir su vida dándose cuenta que ahí fuera la situación no es muy sencilla.
El libro entretiene pero no obsesiona se puede encontrar en internet en www.sumadeletras.com; editorial que el grupo Santillana ha creado con la intención de publicar libros que puedan convertirse en todo un éxito. Podríamos encuadrarlo dentro del espacio de crecimiento personal, circunstancia que hace que los lectores lo coloquen muy arriba; particularmente y a estas alturas de la vida poco crecimiento personal puedo alcanzar. Según el autor no debes preocuparte por mí, pues cada día estoy más cerca de cumplir mi sueño. La vida es un círculo: lo que das es lo que recibes. La muerte te enseña que salvo ser feliz, todo lo demás es secundario. Vivir es fácil hay muchas maneras; pero vivir feliz es difícil, solo hay una manera y tienes que encontrarla.    
Durante la lectura hay una serie de episodios que merecen la pena recordar:
-          Las hormigas.
-          Los tres tamices que establece: para lo que se vaya a hablar, las cualidades de cierto, cariñoso y útil, pues si no, es mejor permanecer en silencio
-          El juicio divino, con el veredicto de inocente/culpable. La ingeniosa solución es interesante leerla.
Como anécdota mencionar el hecho de que a veces repite frases, sin que ello lo considere por mí parte una crítica o un elogio. De la extensa lectura del libro (lo he leído en papel) se puede entresacar una buena colección de frases que te llegan muy dentro, y palabras poco comunes para las que tengo que hacer uso del diccionario. Hay una serie de pasajes que hacen que los ojos se te humedezcan asunto que achaco a que quizás me estoy haciendo algo mayor; otras partes son de una crueldad innecesaria puesto que reina la maldad y el sadismo en esos momentos. Tardó cinco años en escribir el libro y al final obtuvo una historia muy bien entrelazada y entretenida.
Bueno... aunque aún no ha terminado, esto es lo que ha dado de sí, este caluroso, bochornoso, trágico y terrorífico mes de agosto 2017.

Trans-Atlántico. Witold Gombrowicz.


Los editores de periódicos suelen pedir por navidad a los escritores columnistas de sus semanarios los diez mejores títulos leídos a lo largo de año. También los diez ideales para irse de vacaciones en verano. Hay quien hace los deberes a fuerza de comentar la imposibilidad de añadir alguno más o tras esclarecer la pena por no haber añadido otros en detrimento de los mencionados. Esta segunda opción veraniega satisface el por qué llegó a mis manos Trans-Atlántico.
Leí hace tiempo Cosmos, del mismo autor, y ya me quedé algo descolocado. Ahora mucho más.
No dudo que en su día fuera audaz, divertida su escritura y que pusiese a los polacos patas arriba. Witold llegó a Argentina para no regresar ya que le pilló la segunda contienda mundial al otro lado del Atlántico. Hoy es un escritor fuera de catálogo comercial que es reivindicado por quienes cansados de lecturas impuestas comercialmente optan por algo bien distinto, fuera de la común. Y tan distinto y fuera que mejor sería incluirlo en uno de esos listados que encierre lecturas adecuadas para quienes ya no saben qué leer.

Lo curioso del caso es que desde la estantería se pavonea Ferdydurke, del mismo autor, a la espera de ser leído.

Una saga moscovita. Vasili Aksiónov.


Si decides leerlo (es una recomendación que te hago) piensa que te servirá de entrenamiento para el bíceps. Es conocido que hay autores que escriben al peso, que las editoriales les pagan por página. Pues bien, aquí tienes mil doscientas de ellas y algo más de un kilogramo de plomada con la que ejercitar el brazo. Pero a diferencia de esos best seller atiborrados de hojas y hojas innecesarias Una saga moscovita es una auténtica mancuerna literaria.
Casi treinta años, todo el periodo estalinista, novelado. Los protagonistas históricos entran y salen de la realidad más absoluta a la ficción, también lo hace el autor quien mantiene con el lector diálogos y escapes de humor muy finos. Todo guiado por la saga de los Gradov, médico él, en gran estima por parte del Creador del sistema koljosiano, lo que no le impidió purgar a la familia del buen doctor, retenerlos sin derecho a correspondencia en Kolyma (merece entretenerse en buscar hasta dónde fueron purgados junto con millones de rusos. No es Siberia, es más allá). Tampoco tuvo inconveniente en rescatarlos de aquellos campos de concentración ante la necesidad de mandos necesarios para afrontar con garantías la contraofensiva que acabara replegando las topas nazis.
Entre medio: entreactos, donde se intercalan notas de prensa del Pravda, de otros periódicos del Partido y de editoriales internacionales, así como textos en los que el autor deja volar su pluma con ideas inconexas que resultan estar suficientemente justificadas y ligadas a la historia novelada y a la propia historia.
En esos mementos que se escriben en las solapas y que hacen referencia a la obra existe un criterio unificado por parte de otros escritores que encuadra esta novela en la gran tradición de la literatura pre-revolucionaria rusa y la emparentan con Guerra y paz de León Tolstói. Son piropos que huelgan. Vasili Aksiónov no los necesita. 

En tierras bajas. Herta Müller.


Desconozco el porqué de la portada. Los relatos huelen a campo pero no es el cerdo ni el jabalí protagonista en ellos. Es posible que para Herta Müller, escritora alemana nacida en Rumanía, En tierras bajas, contados desde la perspectiva de una niña, el recuerdo de sus vivencias aldeanas sea asociado a la familia de los Sus Scrofa.
Sospecho que pudiera haber tenido uno de esos animales especializados en reconocer y marcar el territorio donde a poco que hoce el chancho cochino puerco da con hongos tan preciados como las trufas.

Eso es lo que hace Herta. Hozar entre la maleza de la convivencia, del sexo, de la muerte en una pequeña aldea de procedencia suaba. Y lo hace con tanta delicadeza y lirismo que saca a flote un sinfín de trufas literarias propias de lo real maravilloso, posteriormente denominado realismo mágico, que nada tienen que envidiar a las leídas en autores latinoamericanos. 

Adios, hasta mañana. William Maxwell.



La juventud vista desde la madurez. De eso trata: Adiós, hasta mañana, novela que se adentra en la psicología de esa época de la vida tras un desenlace trágico entre dos familias de granjeros de Illinois. Los jóvenes dejan de hablarse sin mediar entre ellos enfado alguno. Con gran detalle Maxwell dispone los recuerdos del protagonista para ir desvelando las claves de un crimen que distanció a los dos muchachos.

Mitologías. Roland Barthes.



Las mitologías de Barthes nada tienen que ver con las griegas. Escrito a mediados de los cincuenta del pasado siglo Roland disecciona las nuevas mitologías creadas por la sociedad de consumo. Aprovecha para ello lo que hoy sería “trending topic - tema del momento” bien sea aportado por la revista Mach, Elle, o por los más variados movimientos sociales y culturales para filosofar en torno a los mitos que comienzan a instaurarse en Francia. El vino, el bistec, las papas fritas, el Citroen DS 19, el Tour de Francia, etc. Nada escapa al enfoque visionario de lo que hoy nuestro cerebro acepta como normal a base de ser horadado día tras día por la publicidad.

Un río, un amor. Los placeres prohibidos. Luis Cernuda.


Ediciones Cátedra se caracteriza por buenas introducciones que ayudan al conocimiento del autor y sus circunstancias. También aporta notas a pie de página como la añadida al poema Mares escarlata en la página 71. A saber: Este poema revela características surrealistas marcadas. La sintaxis del discurso logicista aparentemente tan lacónico se hace un vehículo para una serie de enumeraciones ilógicas compuestas de yuxtaposiciones léxicas que combinan elementos semánticamente incongruentes.
Es de entender que para una España que salía de la dictadura de Primo de Rivera las asociaciones de imágenes escritas por Cernuda parecieran tan surrealistas como la nota a pie de página para quienes no estamos acostumbrados a esa terminología.

Sin embargo no son tan complejas, leídas hoy casi noventa años después, teniendo en cuenta lo difícil que aún continua siendo para muchos seres expresar en público sentimientos hacia personas del mismo sexo. Es de entender que a don Luis no le quedara otra que usar incongruentes elementos semánticos para dar forma a su-real vida. 

Clases de literatura. Julio Cortázar.


Se puede obviar la lectura de este libro y disfrutar de tantos y tantos cuentos escritos por Julio. No es necesario leerlo para recrearse en muchos de los pasajes de Rayuela, ni siquiera para hacernos una idea cabal de los cronopios y las famas o para tomar conciencia política del porqué del Libro de Manuel.

Sin embargo, para los que gusten leer al tiempo que valorar la arquitectura empleada por el escritor, estas clases son una guía de mucho valor para profundizar en un autor al que debieron aplicar muchas connotaciones a la hora de no verle merecedor del Nobel. Una de las que se me ocurre debió haber sido la de que realmente el Nobel no se merecía a Cortázar.

El nadador en el mar secreto. William Kotzwinkle.



El nadador en el mar secreto es un libro de tapas duras, sin lugar a dobleces ni arrugas, como corresponde a la simplicidad con la que se trata el acontecimiento relatado ya que no deja asidero ni pliegue al que agarrarse. Es delgado, apenas cien páginas, propio de la esquelética línea que divide su lectura entre ambas manos: en la izquierda la portada de la vida, en la contraportada la muerte. No es libro agradable de leer para quien disfrute de nueve meses de futuro procreador. Sin embargo su naturalidad atrapa.

Mitología Griega. Spathari Elisavet.


Mi querencia para con las Cañadas ha hecho que el afán por conocerlas y disfrutarlas no solo me haya llevado a patearlas bajo el sol sino que también lo he hecho al amparo de las estrellas. De ahí surgió el ánimo por conocer la bóveda celeste y la distribución de las constelaciones. A renglón seguido germinó la curiosidad por conocer la vida de los dioses a través de Robert Graves. De ahí esta lectura. Conocedores de las aficiones fue regalado por unos amigos al regreso de un viaje por Grecia.
Ha supuesto una inyección de conocimientos que obligará a su relectura ante el enorme árbol genealógico a partir de Caos y Gea. También el disfrute de poder leer en un mismo libro las bases de tantas historias leídas en tantos autores modernos.

Al final va a tener razón quien opina que después de los griegos todo ha sido un copia y pega.  

Antología. Carmen Martín Gaite.



El libro llegó desde Urueña, Valladolid. Ciudad amurallada conocida como Villa del Libro por las múltiples y variadas librerías que alberga en tan reducida superficie. Hace años adquirí en ella Carta al padre, de Kafka. Quienes pasaron por allí decidieron hacerse con otra gran contadora de historias usando como la base la propia experiencia vivida. Es una antología de sus obras en la que se puede valorar el discurrir evolutivo de su escritura sin perder las ganas de contar, de escuchar, de traer a cuento el uso de la palabra como herramienta de diálogo y comprensión.